Nube Roja se negó a participar, en 1876, en el último levantamiento contra los blancos y aconsejó a sus seguidores que se mantuvieran pacíficos y que se quedaran cerca de la agencia de la reserva. Lo que él había visto del mundo y del poder del hombre blanco, lo fortalecieron en su convencimiento de que una resistencia armada sería inútil. Entre tanto, le resultaba claro que los indios, en comparación con los blancos, solamente eran un puñado de personas. Aun así, siguió luchando por los intereses indios.