Los sioux sabían que otras tribus habían perdido sus reservas de caza cuando los blancos construyeron carreteras allí. Por eso, juraron que eso no les sucedería a ellos. Bajo la dirección guerrera de Nube Roja, grupos de guerreros indios atacaron, a partir de ese momento, cualquier diligencia o caravana que se atreviera a viajar por el odiado camino que, entre los blancos, era conocido solamente como “Bloody Bozeman”.