En febrero de 1877, Toro Sentado huyó con su tribu a Canadá a través de la frontera para refugiarse allí. Caballo Loco todavía resistió por un tiempo. Se entregó en mayo y condujo a unos quinientos seguidores hasta la reserva, mientras orgullosos cantaban canciones de guerra y mostraban amenazantes sus armas. Ese mismo año moría a manos de los soldados. Mientras tanto, los indios habían perdido todo por lo que habían luchado. Debido a la presión del gobierno, los jefes indios de la reserva habían cedido y, finalmente, habían aceptado renunciar a las Black Hills y al territorio en el Powder River. Se les había quitado una tercera parte del territorio que se les había reconocido en el acuerdo de 1868. Con excepción de Toro Sentado y sus hunkpapas en Canadá, todos los sioux y cheyenes habían sido encerrados en su cada día más pequeña reserva.