Esa misma explosión puede haber dejado huella en esas pequeñas TECTITAS arenosas a que hiciéramos referencia anteriormente. Lógicamente y de haber ocurrido, esto tendría que haber sido impresionante para la mentalidad nativa que, al rescatar algunos escasos trozos del fuselaje de la nave, lo conservaron como un regalo de los Dioses al pueblo. Y si se piensa que el origen de MBAÉ VERÁ GUASÚ, puede encontrarse en meteoritos, señalamos además de la ubicación geográfica carente de meteoritos, la particular descripción de los aborígenes: ellos vieron algo plateado, chato, controlado, que luego, y sólo luego de haberlo visto se accidentó. Un meteorito es una bola de fuego que se precipita a tierra, sin ninguna de las particularidades abundantemente descriptas en la riqueza idiomática del AVAÑEÉ.