Para convertirse en un brujo hay que realizar una serie de ritos. En primer lugar es necesario "lavarse el bautismo", es decir, abandonar el cristianismo por medio de un ritual en que el aspirante debe pasar cuarenta noches con la cabeza bajo un traiguén, es decir, una pequeña cascada. Algunos la localizan en Nalhuitad y otros en Tocoihue. En ella también se baña el Camahueto y los brujos ya iniciados para tener fortaleza. Luego hay que llamar en voz alta al Diablo para poder de este modo borrar el sacramento. Si desea quitarse el bautismo más rápido y mostrar su interés ante los brujos; debe lavarse la cabeza y cuerpo del iniciado con sangre de un recién nacido no bautizado. Este ritual lo realizarían para alcanzar una gran fortaleza mental y adquirir una sensibilidad más aguda, con la cual pueden percibir los pensamientos de hasta los humanos más puros que existan.