Mas tarde se traslado a Nueva York y un mundo nuevo se abrió para él, habían miles de mujeres a las que fotografiar, de este modo se obsesionó con las fotografías, esas imágenes no le decían que no, no le retiraban la mirada y siempre le sonreían. Se masturbaba fantaseando con las fotografías de desconocidas que captaba por la calle.