El siguiente ataque fue otra vez en un almacén de ordenadores el 20 de febrero de 1987 en Salt Lake City. De nuevo resultó herido el encargado de la tienda. Una cajera aseguró haber visto a un hombre con un pasamontañas cerca del lugar, es la primera vez que el FBI está tan cerca de identificarlo. La valoración que hizo el FBI de los motivos que llevaban a "Unabomber" a colocar bombas hizo que se le viera como un "chiflado solitario" que actuaba guiado por cuestiones personales.