Los últimos cinco capítulos se identifican más claramente como ajenos al manuscrito. A pesar de eso Charles Leland los incluyó por su relación con el tema. El autor consiguió esa información durante su investigación de la brujería italiana, especialmente mientras escribía Vestigios Etruscoromanos (Etruscan Roman Remains) y Leyendas de Florencia (Legends of Florence). Los temas de estos capítulos son ligeramente distintos a los del comienzo del libro. Sin embargo Leland decidió incluirlos en parte para "confirmar que el culto existía ya hace mucho tiempo, desde los primeros tiempos del cristianismo"[11]. El capítulo decimoquinto, por ejemplo, es una invocación a la diosa romana Laverna por medio de una baraja de naipes. Leland aclara en una nota el objetivo de esa adición: Diana, representada en Aradia, es adorada por ladrones, mientras que Laverna era la diosa romana del robo[12]. Otras aclaraciones de Leland acerca del texto se pueden encontrar en el prefacio, el apendice y las numerosas notas del libro.