Diana no solo es la diosa de las brujas, también es presentada como la creadora del universo entero en el tercer capítulo, dividiéndose en luz y sombra. Tras el nacimiento de su hijo Lucifer, Diana se transforma en gato y lo seduce, para concebir así a Aradia, su hija. El primer capítulo presenta a las primeras brujas como esclavas, que consiguieron escapar de sus amos y empezaron nuevas vidas como "ladronas y malas gentes". A ellas, Diana envía a su hija Aradia, para enseñar a aquellas exsirvientes brujería, cuyo poder a partir de entonces podrían usar para "destruir a la raza malvada" (esclavistas). Los discípulos de Aradia se convirtieron en las primeras brujas y continuaron el culto a Diana. Charles Leland estaba muy impresionado por aquella cosmogonía: "En todos los demás escritos de cada raza del hombre (…) fue creado el universo, mientras en la brujería el origen primigenio es la mujer".