Obviamente ante esta perspectiva, ¿Qué otros animales además del mamut son candidatos a una futura “reencarnación” en la Tierra?, pues ciertamente, sólo lo podremos hacer con aquellos con los que contemos con su secuencia de ADN completa, sino, es imposible. Teniendo en cuenta que el ADN es destruido con mucha facilidad en cuanto el sujeto muere y se descompone, obtenerlo es muy complciado, es más, incluso si las condiciones fueran ideales (preservado en hielo, una cueva o regiones muy secas), el ADN no sobrevive más de un millón de años. Por tanto y teniendo en cuenta entonces estos datos, los antiguos dinosaurios quedan fuera de nuestro alcance y “sólo valdría la pena estudiar especímenes con menos de 100.000 años” explica Schuster.