Las huellas de llanta halladas en los sitios no concordaron con las de la camioneta tampoco, la bala hallada en uno de los cadáveres tampoco perteneció a la pistola de Corona, en fin que ni las marcas de herida de machete ligaban con certeza al contratista con los muertos. Inclusive el acusado contaba con una coartada pues durante el tiempo de la muerte de varios de los enterrados estaba usando muletas para caminar.