Douglas justificó la crudeza de su método con los resultados obtenidos. En cambio, Ressler se sintió incómodo, pues en sus entrevistas insiste en no ponerse a la altura del asesino y, sobre todo, en no tomarse las víctimas a la ligera. Para él, el hecho de burlarse de las víctimas para congraciarse con un asesino es, simplemente, injustificable.