Speck apareció en la entrevista malhumorado, arisco y reacio a colaborar. Ressler, que conocía sus informes, sabía que era un individuo poco inteligente y sin una visión clara de sus crímenes. Douglas recuerda que Speck, al igual que Manson, eligió sentarse en la cabecera de la mesa, presidiéndola, queriendo dejar patente un sentimiento de superioridad sobre ellos.