La entrevista la habían acordado de forma extraoficial y poco ortodoxa con el guarda de la prisión, quien se empeñó en que viesen la pornografía que Speck guardaba en su celda. Así, su primera toma de contacto con él, fueron los gritos e insultos que les dedicó al ver su intimidad en peligro (la celda es lo único que los presos pueden llegar a considerar un espacio privado en la prisión), lo que provocó, por simpatía, las protestas del resto de internos de la galería. Así que decidieron evitar la visita a la celda e ir directamente a la entrevista.