Entonces comenzó una auténtica caza al hombre que no tardaría en ser efectiva, pues esa descripción había sido enviada a los servicios de urgencia de los hospitales ante la remota posibilidad de que el hombre pudiera herirse a sí mismo, cosa frecuente en estos casos. Efectivamente, unos días más tarde Speck se presentó en un hospital con una herida en el codo. El tatuaje fue reconocido y se procedió a su arresto. La enfermera superviviente también identificó a Speck, y esa identificación fue corroborada por algunas de las huellas dejadas en la escena de los crímenes.