Por suerte Eugene y Norma Stano (sus padres adoptivos) decidieron acogerle en su casa, cambiándole el nombre a Gerald Eugene Stano. Su nueva familia era muy cariñosa, sin embargo eran continuos los problemas que causaba y debían mantenerle en una estricta disciplina para controlarle. De niño, mojaba la cama (lo hizo hasta los 10 años). Tenía problemas de integración con el resto de niños y pronto se convirtió en el objetivo de burlas y bromas de algunas de las chicas de su instituto, comenzando de esta forma su aversión a las mujeres que desencadenaría más adelante una misoginia agresiva.