Muchas de estas afirman que Vlad es recordado como un príncipe que defendió a su pueblo de los extranjeros, también es recordado como un campeón del hombre común contra la opresión de los boyardos, e insisten en que Vlad demandaba honestidad y trabajo para eliminar la delincuencia e inmoralidad de su región. Sin embargo la interpretación más positiva de su vida es que es aun recordado como un gobernante cruel y caprichoso.