Durante mas de una década Alexander Pichushkin perpetró sus crímenes con total impunidad, 61 asesinatos brutales muchos de ellos golpeando salvajemente a sus víctimas con un martillo hasta la muerte. Su intención era completar un macabro tablero de ajedrez de 65 casillas en el cual ya había pegado 61 monedas una por cada una de sus víctimas, todos los espacios eran numerados y apuntaba en su diario los datos de sus asesinatos con escalofriantes anotaciones de los crímenes.