Cuando el informe de los asesinatos cometidos por Lüdke llego al escritorio de Himmler el director de la S. S. en ese entonces, ordenó investigar profundamente el caso porque era imposible que una persona pueda cometer tales atrocidades durante el mandato del Tercer Reich. Además de esto la población alemana despertaría ante un régimen que se preparó para la guerra y no para gobernar.