Lüdke teniendo todo a su favor se sentía protegido por la clausula 51, ley que decía que una persona con deficiencias mentales no era responsable de sus actos y por esto no podía ser enjuiciado. Pronto se volvió claro que Lüdke no le dijo a Franz sobre los asesinatos, fue el mismo detective que le dijo sobre las víctimas y como fueron ejecutadas. En el reporte final de los homicidios el detective Franz hizo que las confesiones de Bruno concuerden con el resto de asesinatos de Alemania y así “resolverlos”.