"El desarrollo de los antisueros necesarios para generar antídotos carentes de reacciones secundarias resultan caros. Una manera de abaratar costes y optimizar recursos es producir antisueros de amplio espectro para uso terapéutico. Los estudios proteómicos como éste muestran la composición detallada de los venenos y representan el primer paso en esa dirección", concluye el investigador del CSIC.