FREILA: La población mundial se estaba diezmando a una velocidad...

La población mundial se estaba diezmando a una velocidad inigualada; ni siquiera una guerra nuclear podría llegar a ser más fatal. Aun con los cientos de millones de computadoras que el hombre moderno había logrado construir, no podía lograr que una computadora calculara el final del mundo. Sin embargo, hace más de 14.000 años, los sacerdotes de otras civilizaciones sí fueron capaces de hacerlo. Los conocimientos perdidos, ahora temblaban y se sacudían, pero estaban firmes contra las poderosas olas de la Tierra. Era como si los sumos sacerdotes quisieran resguardar su creación maestra, como si hubieran querido decir: "Protejan esos lugares sagrados, no destruyan la resurrección de Orion, dejen que sea más fuerte que la violencia de la naturaleza".

Y así sucedió. El daño fue escaso, como si los dioses lo hubiesen determinado, mientras todo lo demás en el mundo colapsaba.