FREILA: Las casas se venían abajo y se hundían en insondables...

Las casas se venían abajo y se hundían en insondables profundidades. Las carreteras construidas de concreto y asfalto se partían por largas distancias, y los puentes se derrumbaban sobre las aguas arremolinadas debajo de ellos. La gente desaparecía repentinamente en las grietas que se formaban a sus pies y todo aquel que no se encontraba en un barco o arriba en la montaña, quedaba atrapado; de hecho, no había ningún lugar seguro.

Los escaladores del Monte Everest, perteneciente a los Himalayas, y que es una cadena montañosa que se formó durante el anterior corrimiento de los polos, eran arrojados cual plumas al aire desde la montaña temblorosa, quedando sepultados bajo las avalanchas. Entonces, la montaña se abrió en dos y se derrumbó. Fin del ascenso.

En Hollywood, las casas paradisíacas de las estrellas de cine se deslizaron hacia el océano, a una asombrosa velocidad. El cuento de hadas había concluido, sin que importara ya cuan famosos habían sido. Debajo de Disneylandia, la tierra se convirtió en algo parecido a las arenas movedizas. Los juegos y las atracciones, disfrutadas por cientos de millones de personas, se partieron, se desplomaron y se hundieron en el terreno pantanoso que emergía. En Londres, el famoso Puente de la Torre también colapso, al que le siguió la ciudad entera, como si fuera un castillo de naipes.