Los polos ya no pudieron seguir soportando el continuo torrente de partículas, y enormes diferencias potenciales penetraron la corteza terrestre. Los gigavoltios chocaron entre sí, generando un cortocircuito a escala global, la dínamo terrestre desapareció y el campo magnético protector alrededor del planeta azul fue borrado de un plumazo. El infierno se desató.
Ahora el plasma solar golpeó contra la desprotegida atmósfera, dando como resultado fuegos artificiales de alcance mundial. Las auroras aparecían por todas partes a una velocidad de relámpago, las diferencias potenciales generadas en la atmósfera eran enormes y parecía que el cielo había sido dominado por el fuego. Ya nada podría detener el golpe fatal, y cualquiera que viese esto se daría cuenta con toda claridad. Miles de millones de personas iban a morir, más que nunca en todas las catástrofes anteriores juntas, pero también iba a sobrevivir más gente que nunca, simplemente porque el planeta ahora estaba más poblado.
La hora del juicio final se acercaba con rapidez. La capa exterior de la Tierra tembló; normalmente está unida a ella, pero debido a la reversión del núcleo interior de la Tierra, las cadenas de la capa exterior se rompieron. El casquete polar del Polo Sur, que se había tornado sumamente pesado durante casi 12.000 años, empezó a hacer su trabajo desestabilizante. La catástrofe se avecinaba y podía empezar en cualquier momento.
Ahora el plasma solar golpeó contra la desprotegida atmósfera, dando como resultado fuegos artificiales de alcance mundial. Las auroras aparecían por todas partes a una velocidad de relámpago, las diferencias potenciales generadas en la atmósfera eran enormes y parecía que el cielo había sido dominado por el fuego. Ya nada podría detener el golpe fatal, y cualquiera que viese esto se daría cuenta con toda claridad. Miles de millones de personas iban a morir, más que nunca en todas las catástrofes anteriores juntas, pero también iba a sobrevivir más gente que nunca, simplemente porque el planeta ahora estaba más poblado.
La hora del juicio final se acercaba con rapidez. La capa exterior de la Tierra tembló; normalmente está unida a ella, pero debido a la reversión del núcleo interior de la Tierra, las cadenas de la capa exterior se rompieron. El casquete polar del Polo Sur, que se había tornado sumamente pesado durante casi 12.000 años, empezó a hacer su trabajo desestabilizante. La catástrofe se avecinaba y podía empezar en cualquier momento.