FREILA: Las crecientes necesidades de la humanidad habían colocado...

Las crecientes necesidades de la humanidad habían colocado a la Tierra al borde del desastre; este evento la haría llegar a su fin, creando una nueva posibilidad de hacerlo mejor esta vez, siguiendo las leyes de la naturaleza y no las leyes opresivas del supercomercio y sus fuerzas destructivas. Valía la pena seguir vivo. De un solo golpe muchos problemas desaparecerían, aunque muchos otros iban a comenzar. Sin embargo, la creencia en la supervivencia era muy fuerte y constituiría la fuerza motriz detrás de una nueva existencia.

En el edificio del Empire State, la solitaria figura observaba cómo se desvanecía la electricidad en Nueva York; él sabía que su fin estaba próximo. Con intensidad miró al brumoso e impenetrable cielo. ¿Vendrían los ángeles a buscarlo y sacarlo de allí? Había un zumbido en el aire y ya empezaba a oler a ozono, mientras la temperatura seguía subiendo. Era como un día de verano, sólo que era invierno. Los perros empezaron a ladrar y aullar, y los gatos a chillar; era horroroso. La muerte inminente era esperada en un espacio de tiempo exageradamente doloroso, donde los segundos parecían siglos.