Entonces, un ominoso mensaje llegó al satélite Heliostat, que se encontraba en órbita alrededor del Sol. Yo había registrado los cambios en el campo magnético del Sol. No era un cambio normal, sino algo importante. Sólo al cabo de unos segundos de haber recogido el Heliostat el mensaje, estaba enviando la información a la Tierra a la velocidad de la luz.
Después de que los satélites de la Tierra y los observatorios del espacio recibieron la alarmante noticia, el pánico se desató entre los científicos, pues supieron que el cataclismo iba a producirse. En los países donde no se había tomado ninguna medida, los gobiernos trataron de detener las informaciones, pero en vano. Minutos más tarde, todas las estaciones del mundo las estaban difundiendo. El pánico era increíble: se acercaba rápidamente el final de la sociedad de consumo.
Después de que los satélites de la Tierra y los observatorios del espacio recibieron la alarmante noticia, el pánico se desató entre los científicos, pues supieron que el cataclismo iba a producirse. En los países donde no se había tomado ninguna medida, los gobiernos trataron de detener las informaciones, pero en vano. Minutos más tarde, todas las estaciones del mundo las estaban difundiendo. El pánico era increíble: se acercaba rápidamente el final de la sociedad de consumo.