Esos astrónomos tempranos que guardaron archivos del movimiento del Sol, Luna y Planetas, uno de los más grandes misterios que ellos observaron fue el hecho de que todos los años, ellos esperarían que el Sol apareciera en el Equinoccio de la Primavera o en el Solsticio del Invierno en un lugar específico en el horizonte, señalizando el Nuevo Año.
Con el tiempo, ellos se desanimaron de encontrar que el Sol ya no aparecía en el mismo lugar que lo hacía solo 70 años antes, sino que se había movido un grado completo (el equivalente al diámetro del Sol - por dos). Este movimiento lento, llamado Precesión del Equinoccio, causa que el Sol del Equinoccio parezca resbalarse hacia atrás contra el telón de las estrellas.
Con el tiempo, ellos se desanimaron de encontrar que el Sol ya no aparecía en el mismo lugar que lo hacía solo 70 años antes, sino que se había movido un grado completo (el equivalente al diámetro del Sol - por dos). Este movimiento lento, llamado Precesión del Equinoccio, causa que el Sol del Equinoccio parezca resbalarse hacia atrás contra el telón de las estrellas.