La primera aparición documentada del Tengu se dio en papiros que datan del siglo XIII, alrededor del año 1296. Aunque los orígenes de este espíritu se han perdido por el tiempo, se les cita como deidades menores, vistos como aves que se destacaron por su comportamiento insolente y temerario en contra del hombre. Su nombre Tengu es un derivado del término chino tien-kou, ambos se escriben con los mismos caracteres. Y los dos son entidades maliciosas que habitan en las montañas y bosques lejanos. La apariencia del Tengu se cree que también pudo haber sido influenciada por la figura de un águila propia de la deidad budista e hindú Garuda o por el dios chino del rayo Lei Gong, figuras con las que tiene muchas semejanzas.