Los científiicos y ONGs rusas piden que se endurezcan las leyes rusas, ya que gran parte de la reducción de los ejemplares viene a causa de la caza furtiva. Los esfuerzos hechos desde mediados de siglo (cuando apenas se contaban unas pocas decenas de ejemplares) hasta los días de hoy (en 2005 se estimaron unos 500 ejemplares) no pueden ser en vano.