Los científicos no saben exactamente que es lo que mata a las orugas, pero aseguran que el momento de su muerte ocurre al mismo tiempo que los capullos de las avispas eclosionan, según informa Arne Janssen de la Universidad de Amsterdam. Durante el estudio Janssen y sus colegas de la Universidad Federal de Viçosa, Brasil, se percataron que cuando acercaron un pincel hacía la oruga infectada, el insecto se abalanzaría agresivamente hacia el objeto en un intento para proteger los capullos.