La apariencia de los coyolobo se ve caracterizada por el hocico puntiagudo del coyote y la cara ancha de un lobo. Su musculatura es similar a la de los canis lupus, pero su tamaño es intermedio entre ambas especies, aunque se han encontrado ejemplares de 40 Kg de peso. En esencia el coyolobo es capaz de adaptarse a las duras condiciones alimenticias a las que le ha sometido la invasión del hombre.