Buena parte de culpa la tienen los periodistas. Los periodistas deportivos se han convertido como en una especie de periodistas del corazón pasados a deporte. Hacen preguntas tontísimas, o preguntas con respuesta incorporada, o las dos cosas a la vez. Tengan como ejemplo esta pregunta tonta:
- ¿Qué tal Raúl, el partido de mañana bien?
- Si bueno, ¿no? Bien claro, bien.
- ¿Qué tal Raúl, el partido de mañana bien?
- Si bueno, ¿no? Bien claro, bien.