El mundo del cubata
Los sábados por la
noche suelen ser momentos en los que, tal vez, abrumados por el alcohol, nos dedicamos a filosofar sobre la vida.
Uno de los grandes momentos es cuando te paras a preguntarte muchas cosas.
Por ejemplo: ¿Por qué cuando justo acabas de pedir un cubata, y ofreces a alguien, con toda la buena intención es decir, no porque quieras dar, sino por cortesia; resulta que ese alguien te acepta de buen grado el cubata y empieza a darle sorbos. Tu no ves acabar el momento en que aquel ¡gorrón! se está bebiendo la mitad de tu cubata y tu ahí como un pasmao.
Pero claro, llega el momento cumbre, cuando ya no puedes más, te has pedido un cubata y no sabes por qué, "si ya no quería mas..", y empiezas a ofrecer, ¡que casualidad!, nadie quiere ya, es increible como la gente cuanto más quieres ofrecerles el cubata más te lo rechazan, y al final te dejas la mitad por ahí tirada. Si es que es injusta la vida
Los sábados por la
noche suelen ser momentos en los que, tal vez, abrumados por el alcohol, nos dedicamos a filosofar sobre la vida.
Uno de los grandes momentos es cuando te paras a preguntarte muchas cosas.
Por ejemplo: ¿Por qué cuando justo acabas de pedir un cubata, y ofreces a alguien, con toda la buena intención es decir, no porque quieras dar, sino por cortesia; resulta que ese alguien te acepta de buen grado el cubata y empieza a darle sorbos. Tu no ves acabar el momento en que aquel ¡gorrón! se está bebiendo la mitad de tu cubata y tu ahí como un pasmao.
Pero claro, llega el momento cumbre, cuando ya no puedes más, te has pedido un cubata y no sabes por qué, "si ya no quería mas..", y empiezas a ofrecer, ¡que casualidad!, nadie quiere ya, es increible como la gente cuanto más quieres ofrecerles el cubata más te lo rechazan, y al final te dejas la mitad por ahí tirada. Si es que es injusta la vida