Ahora en los videojuegos es lo normal. Los juegos de más éxito son los FPS, los First Person Shooter. Te ponen una pistolita en la mano y chorrocientas armas más, y ponte a disparar a gente en primera persona. Puedes ir cambiando de arma, lo que hace que la inmersión pierda un poco: ¿Qué clase de persona soy que puedo cargar en mi espalda una motosierra, dos lanzagranadas, una metralleta y un fusil de asalto? Yo porque no me he pasado ningún juego de esos, pero estoy seguro de que al final de uno de ellos el personaje aparece por fin en pantalla, agachado y con un lumbago de tres pares cagándose en su suerte.