Claro, no se puede comparar el ruido que le hace una niña jovenzuela de apenas tres años a lo que tenía él antes que era paz y bienestar. Sin ir más lejos tenía un perro, llamado Niebla, pero para que el perro ladrase se tenían que alinear los planetas. No he visto en mi vida un perro que antes de dar un paso ya ha bostezado siete veces. Ese perro no es que fuera vago, es que tenía sueño hasta durmiendo. Yo creo que soñaba que caminaba tres pasos, se echaba y volvía a dormir. Qué cosa. Claro, no te puede dar más ruido que sus ronquidos. Que no sé como serán los ronquidos de un San Bernardo gigante, pero deben de ser la repera en verso. "GRRrroooooiimmppfffkkkkfff". Con el eco de las montañas se formaría una...