FREILA: Tiene una mirada tan arrebatadora... Y me enseñó sus...

Tiene una mirada tan arrebatadora... Y me enseñó sus pingüinitos, que había estado cuidando. Son tan maternales... Siempre me ha estado hablando de lo bien que se vive allí, sin olas de calor, sin sudar. Allí no suda nadie. Como mucho se te pueden congelar los ojos mientras te das un paseo, pero sudar nada. Me ha dicho que me dejará juntarme con todos los demás pingüinos a darnos calorcito, aunque yo ya le he dicho que me voy a llevar mi estufa. Y mi máquina para hacer granizados, que allí tienen que salir la mar de sabrosos.