También se usaban de vez en cuando para declarar el amor de una forma romántica. Es decir, llamabas a la tuna y ésta se personaba al pie del balcón de tu amada a cantarle unas bonitas serenatas. En esto están en clara disputa con los mariachis, los famosos cantantes que al cantarle a Mari estornudaron de repente. Chiste del día y si no lo habéis pillado, mejor. Están picados porque se disputan los mismos casos de enamoramiento extremo con pérdida de conciencia vital. Es ese tipo de enamoramiento que hace perder a uno la noción de la realidad y en un estado de enajenación mental te hace llamar a la tuna. En alguna época quizá funcionó, ahora creo que se usa en modo de venganza cuando la novia te pone los cuernos. " ¡Y no se callarán hasta que no te tires por la ventana y me pidas perdón, so zorrón!" Y terminan tirándose y pidiendo perdón. Sin duda.