Pues porque ni nos damos cuenta de lo que hacemos. Antiguamente, en la época en la que los teléfonos móviles se confundían con el mando de la televisión, mucho antes de que se confundieran con el vibrador clitoriano de tu novia, la cobertura se iba y venía a voluntad propia. Ya podías estar hablando en tu casa como en plena calle que de repente, en según qué esquina de la casa, se iba la cobertura de repente y se perdía la llamada. Ante esa situación, aquellas personas armadas con armatostes prehistóricos alzaban la mano para buscar cobertura. "A ver si aquí, poniendo el móvil encima del armario..." Hablar no hablarían una mierda, pero cobertura quizá en las alturas...