FREILA: El 2 de enero de 1492 tremoló el pendón real en la...

El 2 de enero de 1492 tremoló el pendón real en la Alhambra. Era un sueño imposible durante siete siglos, hecho realidad. Nadie daba nada por esos dos jóvenes que a escondidas se casaron en 1469 en Valladolid. Ahora, sin embargo, habían conseguido unirse a sus vasallos y súbditos y unirlos a todos. O a casi todos. Porque, aquella minoría cultural «de frontera», los judíos, seguían tentando a los conversos para que volvieran a la ley de Moisés. Por otro lado, a los vencidos en Granada se les permitió, como en casi toda la Andalucía reconquistada al invasor, mantener sus usos, costumbres y religión, en la esperanza y en la certeza de que paulatinamente se irían dando cuenta de que la única y verdadera religión es la cristiana. Y se les dejó vivir en Granada. Porque triunfó la paciencia. Pero ésta es señora de cortos recorridos. Como las conversiones no iban a la velocidad que unos deseaban, el cardenal Talavera es sustituido por Cisneros, enérgico político de gestos, que quema los Coranes en la plaza de la Bibarrambla (a otros, años después, les enseñará sus cañones para que no alteren el orden hereditario). Se desata la primera sublevación. Hay otros avatares en la imposible convivencia entre musulmanes y cristianos en Granada, hasta que en 1569 tiene lugar la segunda sublevación: se les deporta en pequeños grupos por la Península y, en fin, se decide su expulsión en 1609. La unidad religiosa alcanzada en 1609, había sido cimentada en 1492. Las actitudes con respecto a los musulmanes y conversos, así como la esencial prerreforma católica llevada de la mano por la propia reina, volviendo a la observancia y a la disciplina del clero, a la ejemplaridad de las dignidades y al rigor religioso, hará compactos los comportamientos ante lo divino: con esa mentalidad y los elementos de represión de la herejía, no es de extrañar que no penetrara tiempos después el luteranismo, la religión del «solo la fe salva».