Corrían años de homogeneidad. La dinástica parecía que se podía alcanzar. Pero ¿y la religiosa? Para lograrla era necesario extender el discurso evangelizador por doquier: a los judíos, también robusteciendo a los conversos… La apostasía no se podía tolerar y así, en 1478, en medio de la turbación y ciertas presiones cortesanas, inicia su andadura oficial la Inquisición, que actúa por vez primera en 1480 en Sevilla. Mucho se ha escrito sobre esta deleznable institución, pero me remito a los escritos de los autores en este portal. El caso es que fue una institución religiosa al servicio de la Corona. Tal vez si hubiera habido mayor unificación jurídica en la Península, la Inquisición habría durado menos. Pero era el único tribunal que podía actuar a un lado o al otro de la raya.