¿Es legítimo estudiar separadamente a Isabel y Fernando? Al examinar el reinado desde un punto de vista más amplio, resultaría sumamente difícil señalar lo que corresponde a cada uno de los dos soberanos. Solo se pueden apuntar algunas direcciones, no siempre rigurosamente documentadas. Como es natural, Don Fernando dirige las operaciones bélicas durante la guerra de sucesión y la de Granada, pero Doña Isabel casi siempre estuvo presente en la retaguardia en las principales batallas y encuentros. En todo lo demás, tratándose de los grandes acontecimientos como son el establecimiento de la Inquisición, la expulsión de los judíos, las negociaciones con Colón, la política indiana, la diplomacia, la instauración de un orden nuevo y una monarquía autoritaria..., es casi imposible determinar la parte de iniciativa que le cupo a cada uno de los reyes y esto se debe a una intención deliberada. Tanto Isabel como Fernando habían meditado lo que había ocurrido en los reinados anteriores, cuando el poder real se veía sometido a las presiones de partidos y facciones opuestas en detrimento del bien común y de la corona. De ahí su determinación de actuar siempre de común acuerdo sin permitir que nadie pudiese dividirlos. Después de la subida al trono, esta determinación se hizo aún más fuerte hasta llegar a la consigna dada a los cronistas de no separar nunca al uno del otro. Hernando del Pulgar caracteriza la monarquía de los Reyes como «una voluntad que moraba en dos cuerpos». Por eso, en las monedas, los libros, los edificios públicos..., siempre andan grabadas juntas las iniciales de sus nombres y el yugo y el haz de flechas, sus empresas respectivas.