Así que, queridos lectores, tened esto en cuenta. Por eso la gente no toma en serio a los que se quedan dormidos en transporte público. Después de verlos con la boca abierta y con su baba cayendo, tienen que verlos despertarse mirando al infinito con cara de: " ¿Dónde estoy? ¿De dónde vengo? ¿Se me ha pasado la parada?" Y así no se respeta a nadie. Así que todos a dormir en la capsulita y evitar todo contacto visual con nadie hasta pasadas un par de horas. Sustos, los justos.