Además, al despertarnos tenemos los párpados pegados completamente. Hacen acto de presencia las legañas. No confundir con el plato de pasta. ¿Os imagináis? "Me acabo de despertar y no puedo ver, tengo los ojos llenos de lasañas" Se acabaría con el hambre en el mundo. Todo eso queda mezclado con los múltiples bostezos y la voz dificultosa y cansada. "Bueeenooouuhhhsss diiiiiaaaaoooauuuaaauauuuuhhhh sss, mñm mnñm ¿qumñé hay paara desayunoaoooaaauuurrr? mñmmñm mñmñ" Qué imagen. Hasta es probable que por el efecto bostezo hayáis bostezado ahora mismo solamente con leerlo.