Dormir es un placer y despertarte es una bofetada. Por esa única razón debe de ser por la cual estamos tan inmensamente ridículos recién despertados. En general, no deberíamos poder ver a ninguna otra persona hasta pasadas dos horas de haberse levantado de la cama. Deberíamos dormir solos y aislados, sí, incluidas las parejas. Se hace lo que haga falta y luego a dormir cada uno a su cápsula, que luego por la mañana vienen los sustos. "Oh, Dios, ¿me acosté con mi novia o con el presentador del Mundo de Beakman?"