Así que las peluqueras novatas, que en la academía les enseñan a vendar y suturar orejas colganderas, te recolocan con celo la oreja y siguen cortando el pelo. Hacen lo que pueden, yo creo que serían más sinceras si usaran una máquina de trasquilar ovejas y al menos ya sabrías a lo que ibas. Así que termina, te miras en el espejo y ves un ente con las cejas quemadas, con humo en la cabeza, con una oreja sangrando y pegada con celo y una peluquera mascando chicle y sonriente a través del espejo. " ¿Qué tal? ¿Estás muy guapo, eh?" Porque para todas las peluqueras, terminen como terminen, siempre estás guapo. Entonces decide secarte el pelo. ¿Con el secador? Noooo. Con un soplete. Bueno, o algo que se le parece porque la temperatura del aire del secador la controlan igual que la del agua y adiós a la otra oreja. Si usas gafas es un grave problema ir a cortarte el pelo a según qué sitios.