Pero bueno, estas cosas se perdonan, ¿quién necesita tener las dos cejas hoy en día habiendo gafas de sol? Al fin y al cabo es novata, qué se le va a hacer. No lo puede saber todo. Así pues, te pone la batita y te colocan en el asiento donde te cortarán el pelo. O eso dicen. Entonces te preguntan como quieres tu pelo, tú te empeñas en explicarle con pelos y señales, nunca mejor dicho, lo que deseas para tu nuevo corte. Da igual, no te mates, harán lo que les salga del higo. Una peluquera profesional si no te hace el corte como tú lo querías le echa a la culpa a tu remolino: "Ay, es que tienes un pelo muy complicado, este remolino de aquí, este huracán de allí y ay perdona que llaman por teléfono, mírate por detrás" Una peluquera novata no se atreve a tanto y se pone a cortar. Corta y corta y corta y zas, adiós oreja. ¿Quién necesita las dos orejas hoy en día habiendo sonotones y dolby sorround? Vamos hombre.