Cuando menos te lo esperas la peluquera abre el grifo y te lo echa por encima del pelo y entonces tú comienzas a gritar. "aAAaaagghghhhh, ¡me quemo! ¡Socorrroooo! Grurraaaaa saaaaaagghhhhh ¡Que quemaaagghhh! ¡Mis ojooossss! ¡Estoy derretíooooo!" Y una vez has soltado todos esos improperios la peluquera te pregunta: "Ay, ¿está bien el agua?" ¡Hija de una hiena! Que si está bien el agua pregunta la tía. Si por poco no hace falta que te corten el pelo, que ya lo tienes chamuscadito. Esa, seguro que es novata; o una hija de puta, todo sea dicho.