Al final, de la forma más casual, y casi sin darte cuenta, terminas en la salida sin saber cómo llegaste y serías incapaz de repetir el camino de vuelta de la misma manera aunque volvieses al día siguiente. ¿Los empleados llevarán mapa? ¿Quién inventó las columnas oculta-salidas? ¿Por qué siempre que vas a bajar por la escalera mecánica es la de subida y viceversa? Dudas y más dudas, pero eso sí, cuando voy al Corte Inglés nunca me falta mi brújula y mi cantimplora. Ya no me pillan más desprevenido.