Todo esto tiene una razón de ser. No lo hacen por ser malvados con los novatos, que también, sino por cuestiones de marketing. De la misma manera que para provocar compras compulsivas hay estudios que favorecen un tipo de música respecto a otra, también hay sesudos estudios que recomiendan que los clientes deban dar vueltas y vueltas por la tienda para ver si ven algo y compran otra cosa más que no estaba prevista. Ese tipo de caprichos parece ser que lo asocian con los perfumes y las joyas, que siempre están en la planta baja y cuando uno quiere salir de allí va tan drogado por los efluvios de las colonias que no hay manera de saber por donde se sale. Aunque no sé muy bien quién va comprar algo mientras busca desesperadamente la salida. "Tengo prisa por salir, pero... De repente me han entrado unas ganas de comprarme tres frascos de la nueva de Paco Rabanne..." Lo normal de cada día, imagino.