FREILA: Hubo un tiempo en el que todos los edificios se hacían...

Hubo un tiempo en el que todos los edificios se hacían con piedras. Y no con piedras de estas que se recogen en la playa y se tiran a los amigos para incordiar un rato. Con piedras bien gordas y pulidas. Así se consiguieron construir catedrales, puentes, acueductos y un tobogán para masoquistas. Pero en aquella época no tenían la costumbre de poner la primera piedra. Sí, alguna tenía que ser la primera; pero no iba el prefecto, cogía una piedra de la cantera, se provocaba una hernia discal y llamaba a la tele para que le grabaran. "Aquí está la primera ¡piedrAAugh! Entre la armadura de cinco kilos y el pedrolo este que me han dao me han dejao finus finus. ¡Que ajusticien al esclavus cabronicus!"